La vieja de la mesa:
“Fue para proteger a mi hijo”
Rubia, casi albina. Era el Día del Trabajador y el show de la sonora de “Tommy Rey” le atraía. Pero los disturbios en la Alameda fueron tan graves que no encontró mejor idea que cubrirse con una mesa de una sucursal bancaria que estaba siendo saqueada... todo frente a las cámaras de los noticarios. En esos caóticos momentos, Patricia Villablanca ni se imaginaba la fama que alcanzaría. Pero nunca más con su nombre. Ahora sería conocida como “la vieja de la mesa”.
“Fue para proteger a mi hijo”
Rubia, casi albina. Era el Día del Trabajador y el show de la sonora de “Tommy Rey” le atraía. Pero los disturbios en la Alameda fueron tan graves que no encontró mejor idea que cubrirse con una mesa de una sucursal bancaria que estaba siendo saqueada... todo frente a las cámaras de los noticarios. En esos caóticos momentos, Patricia Villablanca ni se imaginaba la fama que alcanzaría. Pero nunca más con su nombre. Ahora sería conocida como “la vieja de la mesa”.
Era primero de mayo de 2006, Día del Trabajador, y Patricia Villablanca, dibujante técnico y madre de cinco hijos, se había enterado de que el show contaría con la pre
El acto terminó en graves desórdenes y debido a ellos, dice Patricia, entró a una sucursal del Banco Santander y sacó una mesa para proteger a su hijo de la lluvia de piedras que caía sobre la Alameda. "Yo andaba con mi hijo chico. No fue para protegerme yo, fue para proteger a mi hijo. Debieron haberme filmado hasta cuando llegué a la esquina de Lira con Alameda. La mesa quedó en la farmacia Cruz Verde de Marcoleta con Lira”. Pero el hecho es que justo en ese momento estaba siendo grabada por una cámara de Chilevisión, canal que, de toda la manifestación, rescataría sólo esa imagen para mostrar en su noticiario.
En busca de la vieja y de la mesa
Al otro día todos los medios de comunicación buscaban el domicilio de la ya bautizada “vieja de la mesa”. “Casi me morí –cuenta Patricia–. De un momento a otro, todo el mundo estaba hablando de mí”. Fue por eso que decidió quedarse en su casa, oscurecer el color de su cabello y tratar de hacer bajar su presión, que por la impresión era muy alta. Pero en esos instantes, una estudiante de periodismo en práctica de Chilevisión había logrado encontrarla y la esperaba, con micrófono y todo, afuera de su casa. “Cagué. Eso fue lo que pensé”, reflexionaría Patricia días después.
Patricia, a pesar de sus buenas intenciones, había cometido un delito y la justicia no tardaría en llegar. El fiscal a cargo del caso, Leonardo de la Prida, siempre dijo que la mujer estaba arrepentida y que, aunque había cometido un error, no merecía ser tratada de la manera en que los medios lo habían hecho. Las penas que arriegaba ascendían a los 540 días de presidio. No obstante, de la mesa jamás se supo.
Lo que sí que
Mientras el juicio se desarrollaba, los medios se regozijaban por lo atractivo de la historia. Incluso una cadena comercial enfocada en el hogar y la construcción realizó un comercial mostrando la imágen de Patricia llevándose la mesa con el eslogan de “Ahora es más fácil cambiar los muebles de su casa”. Esto la indignó. “Aparece mi imagen con unos cuadritos encima, o sea, es obvio que soy yo. Es que esto no puede seguir para siempre. Ganan plata con mi cara”, alega. Pero el show no terminó. Pronto empezaron a llamarla de los canales de televisión para que contara su historia ante las cámaras. La llamó Felipe Camiroaga para invitarla a un panel con Cecilia Bolocco y “Eli” de Caso. También “Leo” Caprile. Pero ninguno recibió respuestas positivas.
Es que esta mujer, debota del Padre Hurtado y ferviente participante de Pastoral del Liceo de su hijo, estaba desilusionada de los medios, de cómo la habían tratado, de las burlas y del estigma. “Así como están en este minuto al lado mío, siguiendo mis pasos como una delincuente común, debieran estarlo haciendo con el señor Sacarach que anda libre de polvo y paja”, les dijo en una ocasión a los periodistas que la acosaban en cada salida de la fiscalía Centro Norte, mostrando todo su enojo. Por eso no dudó en rechazar las invitaciones... hasta que cedió, claro.
De delincuente a figura de Televisión
El 17 de mayo, justo el día de su cumpleaños, Patricia apareció por primera vez en la televisión no como una delincuente, sino como invitada. El matinal “Gente como Tú” de Chilevisión, el mismo canal que la delató ese 1 de mayo, ahora la presentaba como figura del espectáculo. “Leo” Caprile, el mismo que días atrás le habia dicho por teléfono que en el video no se veían piedras, ahora le pedía disculpas de rodillas, le regalaba una mesa de centro (con florero y todo), le cantaba Por debajo de la mesa de Luis Miguel y ensalzaba en alagos. Al parecer, la situación había sido superada.
Fuera del set, Patricia dijo que “había que desdramatizar esta historia porque ya pasó y quiero dar vuelta la página. Quiero celebrar mi cumpleaños, hoy en la casa y el fin de semana con la familia. Capaz que termine bailando arriba de la mesa”. Pero las repercusiones, luego de su aparición, no tardaron en aparecer. El sociólogo y escritor, Pablo Huneeus, completamente ofuscado, dijo al diario La Cuarta: "Con esto estamos legitimando la delincuencia en una actitud tremendamente perversa porque es atribuible a estudiantes, al movimiento social".
Giorgio Agostini, psicólogo, también mostró su enojo, con la señora y con los medios. "Eso es hurto. Lo sorprendente y que nos preocupa a quienes trabajamos también la psicología social es cómo actos negativos, que son delictivos y punitivos, se les tienda casi a neutralizar. Como esta señora, que la exponen como un ejemplo", alegó en el mismo medio.
A pesar de las criticas y las burlas, Patricia Villablanca se alejó de los medios y de la fama. Ahora pretende llevar una vida más tranquila. “Es primera vez que salgo en la tele o en los diarios y mira por lo que salgo. Ojalá la prensa se preocupase de mostrar lo que era yo antes de todo esto, una mujer común y corriente que hacía muchas cosas buenas”, afirma. Seguramente se llevó una lección. Para la próxima vez pensará dos veces antes de protegerse con una mesa... tal vez escoja una silla.
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