Un día me dijeron que ser gay era decepcionante. Yo creo que es la zorra

martes, 5 de junio de 2007

Nos Vemos...

"Tengo el cansancio anticipado de lo que no voy a
encontrar. Si en determinado momento me hubiera
vuelto para la izquierda en lugar de para la derecha.
Si en cierto instante me hubiera dicho si en lugar de no, o
no en lugar de si.
Si en determinada conversación
hubiese tenido frases que sólo ahora en el entresueño
elaboro
. Si todo esto hubiera sido así hoy sería otro y
quizá el universo entero sería insensiblemente
llevado a ser otro también. Pero sólo ahora lo que
nunca fui ni seré me duele. Voy a pasar la noche a
a Cintra porque no puedo pasarla en Lisboa pero
cuando llegue a Cintra me va a dar pena de no haberme
quedado en Lisboa. Siempre esta inquietud sin
resolución, sin nexo, sin consecuencia. Siempre,
siempre, siempre. Esta angustia excesiva del espíritu
por nada. En la carretera de Cintra, o en la carretera
del sueño, o en la carretera de la vida. […]"

“Escrito en un libro abandonado en un viaje”
Fernando Pesoa



Angustiado he estado estos últimos instantes. A mí parecer, más de lo juvenilmente permitido. Es que el amor es difícil tarea, sobre todo para un inexperto como yo.

Pero no me quejo porque he vivido cosas buenas, cosas que jamás imaginé. En realidad en lo profundo de mí, tal vez, sí pensé que las viviría. Lo extraño es cómo. Jamás esperé que todo fuera así… tan bueno, tan
excitante.

Y, aunque usted, fiel lector, no lo crea, esa satisfacción es la que me angustia. ¿Qué pasa si se acaba?, o peor, ¿qué pasa si todo se vuelve malo? Yo no quiero eso, pero en estos contextos tan poco determinables y controlables, la expresión “yo” y el verbo “querer” (want, no love, para su claridad hermenéutica) pierden todos sus atributos.

Al final es el miedo el que paraliza, el que me impide tomar decisiones. ¡Imagínense! yo tomando decisiones de este calibre… pero lo inaudito ocurre, lo aseguro.

No me pidan cumplir roles, por favor NO. Esas cadenas sociales que para muchos son garantes de la convivencia social estructurada, pero que para mi no representan más que la hipocresía del que vive en el mundo lo que no es. Qué difícil es cumplir roles… yo prefiero esperar, esperar que el ser se manifieste tal como puede (¿o quiere?).

Esperemos juntos, o separados, como quieras, lo que viene. Yo, mientras, me rehúso a creer que será malo. Imaginen que cuando me acuerdo de lo vivido una sonrisa, media cómplice, media inmoral, me indica que esto es bueno. Es esa misma sonrisa la que encuentro esparcida en mi cara cuando imagino tardes con crepúsculos cinematográficos que coronan días de felicidad, o
esas manos entrelazadas que, aún temblorosas, confirman lo evidente. La sonrisa de esas palabras impertinentes que sólo causan problemas… en realidad la sonrisa
de esos labios.

Sonrisa, tabaco, música y cine me hacen recordar y
prepararme para el reencuentro.

Hasta entonces:
Nos vemos… y ahí vemos.

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