Etapa II
Lo que podría haber sido un placentero y profundo sueño, sólo alcanzó para anhelo agresivo e intempestivamente interrumpido.
Abro los ojos a duras penas, veo luz de ampolleta, sudo, huelo, no estoy mareado, pero huelo y muy mal y mis dos convivientes, justo con las que no comparto ni pieza ni sangre, hablan y hablan algo que no entiendo. Lo que sí logro entender es que me hablan a mí y por eso me veo en la obligación moral y afectiva, porque el amor puede existir, de incorporarme a lo que parece ser una larga conversación.
Los temas sobran, mascarilla verde humectante, una duerme mientras el yo, el cuerpo, las coincidencias y el amor fluyen de las bocas al espacio intelectual compartido. Hermana no llega, conversación, diálogo y, finalmente, sueño. Es tanto el sueño que nos despedimos y cada uno, menos yo, regresa a su pieza y es aquí donde, a pesar o placer del lector, lo extraño comienza.
lunes 23 de junio de 2008
Más quE exTRAño
(Segunda entrega de un auténtico relato de terror. Al estimado lect@r una advertencia: ¡cuídese! A usted también le podría ocurrir)
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