Faltan menos de 24 horas para tomar el avión e irme de vacaciones a Islas Galápagos.
Hace una semana me siento vivo, entregado, contento, emocionado, intenso a pesar de todo, y por eso mismo siento que voy a morir. Idiota, enfermo y dramático. Pero esa sensanción tengo.
Si no me atropellan en la esquina, me choca un bus o se cae el avión o me muerde el pene una tortuga. Pero algo va a pasar. Se sabe. It's known. Es que no vieron la luna del miércoles. #AnotherWeá. Esa noche perdí mi virginidad. ¿Perdí? ¡Entregué! ¡Lancé a la chuña! Whatever. Les había dicho que era virgen, ¿cierto? Chan.
La cosa es que penetré por primera vez a otra persona. Alino fue el elegido. Sí, elegido, porque ni cagando lo hacía con cualquiera. Mal que mal, ha sido el mino más dramático e intenso con el que me he topado. Y por eso me gusta tanto. Lo planeé todo, todo, todo. La noche anterior habíamos conversado por teléfono y al final de lindos textos llenos de confusiones y temas tabú se despide y me dice "te quiero, o sea, no, olvida eso" y corta. Obvio que me derretí, pero no tanto porque ya estoy curao' de espanto con este cabro y cualquier cosa puede pasar, menos lo esperado.
La dura que yo no tengo problemas en decir que lo quiero. Lo quiero, a pesar de todo y quiero acostarme con él. Igual tengo que ser sincero. La ansiedad que me producía imaginármelo con el Gringo o cualquier otro weón mientras yo estoy en la línea del Ecuador era, por decir lo menos, intensa. Algo tenía que hacer para generar un quiebre. ¿Qué? Penetrarlo. Difícil misión considerando su larga experiencia en culiar. Pero así como él tiene experiencia en culiar, yo tengo experiencia en querer. So, we are even, bitch.
Quedamos en que dormiríamos juntos ese miércoles. Compré condones, compré frutas para el desayuno y preparé mis vellos púbicos. Nervioso pero contento espero su whatsapp después de la pega. En el fondo sabía que me saldría con una cancelación de último momento, le gusta ser la estrella. Tal cual. No puedo irme a tu casa hoy. Es que me dieron pega pa' la casa, tengo sueño y hambre. Me voy a la casa. Lo siento. Arremetí enojado (¿WTF?! ¿Lo siento?), y le dije No te entiendo. Dices que no puedes pero en realidad no quieres y bla bla bla. Yo sabía que era todo un show, pero parece que es necesario, en nuestro caso.
Nos juntamos y bebimos un poco. Me comí todo su mal humor y se relajó. Luego de "avisar" a su papá que dormía afuera, cosa que por supuesto me parece demasiado ternura y ridícula, o sea, ¿26 años y aún avisando que duermes afuera? Se ganó un jijii; llegamos a mi departamento. Realmente tenía trabajo. Prendió su computador y tecleó como bestia. Yo deambulo por el espacio, me pongo pijama, hago té, pongo música, pongo el calefactor para que no tenga frío (soh aweonaoh) y me siento en el futón, cerca, pero ni tanto. Pienso, ¿qué mierda es todo esto? Hace rato dejé de darle una respuesta a ese tipo de preguntas porque con Alino no sé nada. Solo vivo momentos. Sé que at any time me iré a la ruina pero PICO. Decisión tomada. Let the ruin come.
Me voy a la pieza. Leo a Donoso. Música de fondo. Él en el living. ¿Qué mierda es esto? ¿Somos un matrimonio? ¿Así sería un matrimonio? ¿Él tipeando y yo leyendo para luego dormir juntos? ¿Así, día a día, hasta que seamos viejos, en Chile o en cualquier país del mundo? Ok, miedo, pero se mantiene la modalidad "pico".
Cansado se acerca a mí y se recuesta. Yo sigo leyendo y sí, estoy en el cielo. Vuelve a trabajar al living, termino un capítulo más de la historia de la Ruby y Gustavo Zuleta y le digo buenas noches.
- ¿Te vas a dormir?
- Un rato.
Luego de un rato, apaga las luces del living y viene a mi lecho. Amo decir "mi lecho" porque es tan dramático como irreal. Mi lecho no será "mi lecho" hasta que lo comparta del todo con un compañero. En verdad ahora solo es una cama y bien aburrida. Igual viene a mi lecho. Disfrazado con mi pijama a rayas, el cuadro es patético. Somos dos pendejos durmiendo juntos, cansados, eros -5, mi vena hinchada nivel +4, Alino cansado o haciéndose el cansado, es decir, ¿esta es la previa para el sexo? No fuckin' way!
Yo quiero sexo. ¡Lo preparé! Y no me voy a quedar con las ganas, aun si tengo que drogarlo. No, mentira. ¡Pero puta la weá Alino! La máquina del sexo, el adicto, la puta, el sexo lover por excelencia justo no quiere hacerlo conmigo. ¿Decirle que soy virgen? NI CA GAN DO. Peor, ansiedades por mil. NI CA GAN DO le digo. Yo sé que está complicado, sé que le preocupa acostarse conmigo porque ya no estamos puro webeando. A estas alturas ya hemos generado un pequeño lazo, pequeño pero intenso, y el sexo para él, se sabe, pudre las cosas. ¿Decirle, "hey, soy virgen"? #PC
Yo he intentado explicarle que el sexo es una parte más de las relaciones de pareja. Una parte importante, por supuesto. Pero no creo posible o necesario o bueno separar las dimensiones del ser. Si me gusta el sexo, perfect. Si me gusta el sexo y además que me hagan cariño, even better. Si me gusta el sexo, que me hagan cariño y que además me digan "te love", puta la weá buena. ¿Por qué renunciar a esa posibilidad? Ok, romántico e idealista, so what?!
Lo hacemos. Yo parezco un niño con juguete nuevo, obvio que intento ocultarlo. Él está ido, entregado sí, pero no es él. Lo sé. Y ahí es donde aparece la enfermedad. Es que estoy tan enfoucault en "¡weón, es mi primera vez, weón, adiós viryinity, weón!" que me he desconectado de él. ¿Pero no habíamos dicho que "lanzarse" significa no hacerse cargo de los otros? Eso estoy haciendo. Perdiendo mi virginidad. Suena ruin, pero no lo es tanto. Estoy totalmente preocupado de mí.
Le hago sexo oral, mi especialidad, por ahora. Él también me lo hace a mí. No me dan ni cosquillas. Le lamo el ano y lo disfruta mucho. Ni siquiera hablamos de qué posición nos gusta a cada uno. Es que yo leo sus columnas y se sabe que le gusta ser penetrado. ¿Acaso sabe que soy virgen? CTM, capaz. Pico, tengo que seguir. ¿Paramos?, le pregunto. ¿No ibas a buscar un condón?, me responde.
Casi saltando voy a buscar el precioso condón que por fin arrasará con la maldita barrera de coral llamada "virginidad". Me lo pongo y sonrío... supiera Alino lo que estamos haciendo. Lubricante de guinda aplicado, pene en rauda pero delicada penetración. ¡Hell, no podemos! Cambiamos de posición. Se sienta encima de mi pico y, weona, te juro, pienso que se me va a fracturar. Por favor diosito no me fractures el pico que ¡sin él me muero!
Pucha Alino. Le duele, pone carita de incomodidad y dolor. Salgo. Cambiamos de nuevo de posición. Abrazados se lo meto y empiezo a mover mi pelvis, pero le duele. No podemos seguir. Le duele. Cuchito, qué mierdas estará pensando... el sexo es así, me dice con cara de "puta sorry". Lo abrazo, lo beso. Lo quiero. Yo ya perdí mi "virginidad", por lo menos una, me queda el ano, por poco tiempo más, espero, y ahora me dedico a quererlo.
Nos masturbamos juntos, yo encima de él y eyaculo. Él sigue masturbándose pero no eyacula. Me dice que filo, que no importa. Le digo que no way, que siga, que yo lo espero. Y eyacula después de un rato. Alino, ¿qué puedo hacer para que te relajes y confíes? Seguir queriéndote, no más, no menos, no matter what.
¿Cómo fue mi primera vez?
Primera onda energética: fome. ¿Y pa esto webeé tanto? Puta la weá. Tanto esperé y ni siquiera estoy enamorado.
Segunda onda energética más reflexiva: weón, obvio que así sería la primera vez. Todas las "primera vez" son decepcionantes. Incluso algunas son traumáticas. Gracias a jebús la mía no fue traumática, solo fome, poco sexy y sin fuegos artificiales.
Tercera onda energética ahora sí consciente, sin drama y agradecida: weón, soy feliz. Lo hice con el hombre que me gusta, que quiero, con cariño, en mi casa, dormimos juntos, "desayunamos" juntos, nos fuimos al trabajo juntos, me voy de vacaciones en un día y ya no soy virgen. Es todo lo que quería y todo lo que necesitaba. Estoy feliz. Soy feliz de que haya sido así, con él, tímidos, en proceso, ¿asustados? Fue perfecto. Nuevamente el universo me confirma que siempre tenemos lo que necesitamos, no lo que queremos. Por eso las cosas pasan como pasan.
Ni más, ni menos.
Me voy a Galápagos.
Cansado se acerca a mí y se recuesta. Yo sigo leyendo y sí, estoy en el cielo. Vuelve a trabajar al living, termino un capítulo más de la historia de la Ruby y Gustavo Zuleta y le digo buenas noches.
- ¿Te vas a dormir?
- Un rato.
Luego de un rato, apaga las luces del living y viene a mi lecho. Amo decir "mi lecho" porque es tan dramático como irreal. Mi lecho no será "mi lecho" hasta que lo comparta del todo con un compañero. En verdad ahora solo es una cama y bien aburrida. Igual viene a mi lecho. Disfrazado con mi pijama a rayas, el cuadro es patético. Somos dos pendejos durmiendo juntos, cansados, eros -5, mi vena hinchada nivel +4, Alino cansado o haciéndose el cansado, es decir, ¿esta es la previa para el sexo? No fuckin' way!
Yo quiero sexo. ¡Lo preparé! Y no me voy a quedar con las ganas, aun si tengo que drogarlo. No, mentira. ¡Pero puta la weá Alino! La máquina del sexo, el adicto, la puta, el sexo lover por excelencia justo no quiere hacerlo conmigo. ¿Decirle que soy virgen? NI CA GAN DO. Peor, ansiedades por mil. NI CA GAN DO le digo. Yo sé que está complicado, sé que le preocupa acostarse conmigo porque ya no estamos puro webeando. A estas alturas ya hemos generado un pequeño lazo, pequeño pero intenso, y el sexo para él, se sabe, pudre las cosas. ¿Decirle, "hey, soy virgen"? #PC
Yo he intentado explicarle que el sexo es una parte más de las relaciones de pareja. Una parte importante, por supuesto. Pero no creo posible o necesario o bueno separar las dimensiones del ser. Si me gusta el sexo, perfect. Si me gusta el sexo y además que me hagan cariño, even better. Si me gusta el sexo, que me hagan cariño y que además me digan "te love", puta la weá buena. ¿Por qué renunciar a esa posibilidad? Ok, romántico e idealista, so what?!
Lo hacemos. Yo parezco un niño con juguete nuevo, obvio que intento ocultarlo. Él está ido, entregado sí, pero no es él. Lo sé. Y ahí es donde aparece la enfermedad. Es que estoy tan enfoucault en "¡weón, es mi primera vez, weón, adiós viryinity, weón!" que me he desconectado de él. ¿Pero no habíamos dicho que "lanzarse" significa no hacerse cargo de los otros? Eso estoy haciendo. Perdiendo mi virginidad. Suena ruin, pero no lo es tanto. Estoy totalmente preocupado de mí.
Le hago sexo oral, mi especialidad, por ahora. Él también me lo hace a mí. No me dan ni cosquillas. Le lamo el ano y lo disfruta mucho. Ni siquiera hablamos de qué posición nos gusta a cada uno. Es que yo leo sus columnas y se sabe que le gusta ser penetrado. ¿Acaso sabe que soy virgen? CTM, capaz. Pico, tengo que seguir. ¿Paramos?, le pregunto. ¿No ibas a buscar un condón?, me responde.
Casi saltando voy a buscar el precioso condón que por fin arrasará con la maldita barrera de coral llamada "virginidad". Me lo pongo y sonrío... supiera Alino lo que estamos haciendo. Lubricante de guinda aplicado, pene en rauda pero delicada penetración. ¡Hell, no podemos! Cambiamos de posición. Se sienta encima de mi pico y, weona, te juro, pienso que se me va a fracturar. Por favor diosito no me fractures el pico que ¡sin él me muero!
Pucha Alino. Le duele, pone carita de incomodidad y dolor. Salgo. Cambiamos de nuevo de posición. Abrazados se lo meto y empiezo a mover mi pelvis, pero le duele. No podemos seguir. Le duele. Cuchito, qué mierdas estará pensando... el sexo es así, me dice con cara de "puta sorry". Lo abrazo, lo beso. Lo quiero. Yo ya perdí mi "virginidad", por lo menos una, me queda el ano, por poco tiempo más, espero, y ahora me dedico a quererlo.Nos masturbamos juntos, yo encima de él y eyaculo. Él sigue masturbándose pero no eyacula. Me dice que filo, que no importa. Le digo que no way, que siga, que yo lo espero. Y eyacula después de un rato. Alino, ¿qué puedo hacer para que te relajes y confíes? Seguir queriéndote, no más, no menos, no matter what.
¿Cómo fue mi primera vez?
Primera onda energética: fome. ¿Y pa esto webeé tanto? Puta la weá. Tanto esperé y ni siquiera estoy enamorado.
Segunda onda energética más reflexiva: weón, obvio que así sería la primera vez. Todas las "primera vez" son decepcionantes. Incluso algunas son traumáticas. Gracias a jebús la mía no fue traumática, solo fome, poco sexy y sin fuegos artificiales.
Tercera onda energética ahora sí consciente, sin drama y agradecida: weón, soy feliz. Lo hice con el hombre que me gusta, que quiero, con cariño, en mi casa, dormimos juntos, "desayunamos" juntos, nos fuimos al trabajo juntos, me voy de vacaciones en un día y ya no soy virgen. Es todo lo que quería y todo lo que necesitaba. Estoy feliz. Soy feliz de que haya sido así, con él, tímidos, en proceso, ¿asustados? Fue perfecto. Nuevamente el universo me confirma que siempre tenemos lo que necesitamos, no lo que queremos. Por eso las cosas pasan como pasan.
Ni más, ni menos.
Me voy a Galápagos.
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