Yo pasé años, pero weón, años, de años, de años, esperando a un compañero. No solo alguien con quien follar (hell yeah!) sino también alguien con quien hanguear, reflexionar, bailar, reir, comer, leer, ver películas, escuchar música, llorar, caminar, you know, un compañero.
La cosa es que ahora llega este Alino y yo me cago de miedo. Lo elegí para follar y pucha que ha sido rico. Estoy tan feliz de que haya sido él, no porque esté seguro de que sea EL compañero de mi vida, sino porque right now, right there, fue perfecto. Pero, ¿qué hago? ¿Debería pedirle pololeo?, le pregunto a todos mis amig@s y antes de que me respondan, porque en realidad me importa un semi pico lo que me respondan, confirmo: ¿Qué saco con pedirle pololeo si aún no estoy seguro?
Dos semanas después...
Ya me pidió pololeo. #Osea, weona, somos pololos. Mi primer pololo. Con quién tuve el primer sexo ahora tendré el primer pololeo.
El hecho es que ya estamos como en otra volá. Nos llamamos, hablamos todos los días, es como que ya nos estamos acostumbrando a estar con el otro. Y a mí me encanta. El otro día me imaginé que se moría y me morí. También me he imaginado defendiéndolo, onda dramático. Cosas que un enfermo piensa y relaciona con "amor". Pero igual me pregunto qué siente él. Aún no lo tengo claro.
¿Puedes tener totalmente claro, alguna vez, lo que el otro siente? Como que me cuesta creerlo. Además la vida cambia. Las cosas cambian. Las vibraciones. Las vibraciones con el otro. Qué rico es vibrar con el otro.
Pico en el ojo.
Yo sé lo que me gusta del Ale.
Me gusta su boca porque es pequeña y el labio inferior es carnoso. Me gusta que la abra con cuidado, con miedo, y luego la abra del todo. Me gusta eso. Me gusta cuando a veces sus labios están resecos. Pareciera que está cambiando la piel.
Me gusta su pelo enmarallado. A veces está peinado y con estilo. Otras veces es una champa. Otras veces, en la mañana, está todo desordenado y me gusta tocarlo y olerlo. Me gusta tocarle la nuca.
Me gusta también su barba, crecida, corta, semi corta, semi larga, larga. Como sea. Siempre me gusta su barba.
Me gusta cuando cierra su ojo derecho porque se pone nervioso. Me gusta cuando se ríe y le sale una risa so goofy.
Me gusta cuando se ensombrece y habla en serio. Cuando se queda mirando a la nada pensando quién sabe qué. Me gusta cuando pone paños fríos a un drama. Me gusta cuando me hace reaccionar, cuando no se ahoga por un problema de broma. Me gusta cuando se refiere con cariño a su familia. Me gusta cuando habla y yo lo miro y escucho absorto, porque todo lo que dice de alguna extraña forma tiene sentido y razón, y siempre tiene un punto de vista distinto al mío y eso me gusta.
Me gusta que sea distinto a mí. Porque cuando estamos envueltos en esas ideas tan distintas seguimos estando juntos y ya no somos tan distintos. Me gusta que sea un complemento. Me gusta que tenga lo que yo no tengo y yo tener lo que él no tiene. Eso me gusta porque me tranquiliza, me calma. Me gusta cuando me calma porque así siento que me quiere.
Muchas cosas pasaron para poder conocernos y finalmente nos conocimos y nadie sabe por qué ni para qué y eso también me gusta, porque es misterioso y es entretenido y es desafiante y esperanzador. Me gusta pensar que por fin lo encontré y por fin él me encontró. Me gusta sentir que puedo ser bueno para alguien porque ese alguien también es bueno para mí.
Y así es como despierto con miedo. Así es como me duermo con miedo. Así es como a veces tengo miedo pero luego, con él, ya no.
Por eso y muchas cosas más, él me gusta.
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